Monster Flip convierte las escondidillas en un reto de memoria: los monstruos aparecen y desaparecen de un lado a otro de las cartas, listos para confundir a quien crea recordar dónde están.
En cada turno se voltean dos cartas de monstruo. Si las caras que quedan visibles coinciden, ganas esas cartas; si no, vuelven a la mesa sin voltearse de nuevo. La clave está en recordar qué monstruo quedó del otro lado y aprovechar los dulces para atraerlos y atraparlos.
Es una partida ágil de unos 15 minutos para 2 a 5 jugadores, con un toque travieso que hace que cada giro de carta pueda cambiar lo que creías tener claro.
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